A veces pesa pero pasa

 Hace días que buscaba el momento de pararme a escribirte todo aquello que deseo. Sé que puede sonar muy repetitivo decirte cada día que para mí es más fácil escribir que hablar; porque cada vez que te miro a los ojos siento que me muerdes el corazón y me quedo sin palabras. Ya no puedo seguir escribiendo más versos sobre ti, porque ya lo siento todo. Supongo que hay veces donde las palabras no son suficientes, al menos para mí hablar se me queda corto, cuando puedo sonreír y abrazarte. 


Ojalá en algún momento de mi vida pudiera describirte todo aquello que siento. Porque cuando vienes y cuando te vas, sigues presente en cada suspiro. Y aunque no estés, te deseo las buenas noches en un susurro, por si no te lo han dicho. Te deseo tanto bien, que me faltarían vidas para poder disfrutar de todas tus sonrisas. Y ojalá pudiera enmarcar cada abrazo tuyo para poder revivirlo una y mil veces. 

Llevo dos años donde has estado todos los días en mi cabeza.  Hemos hecho cosas bien y otras mal, pero yo valoro cada paso positivo que damos. Y créeme que quiero hacer todo lo mejor posible para que salga bien. A veces sé que puedo ser muy insegura, y siento mucho si en algún momento esto ha podido molestarte. Quiero contarte tantas cosas, ir contigo a tantos sitios... Sé que quizá pensarás que ya es demasiado tarde, pero nunca me llegué a sentir segura de que podría hacerlo realmente contigo. El año 2019 no fue nuestro mejor momento. Pero tú y yo estamos en el 2021 pudiendo hacerlo todo bien. Todo lo que podamos. Yo sé que no puedo darte mucho más. Pero puedo prometerte que me encantaría estar en tus peores y en tus mejores días. Que te quiero desde cuando te enfadas conmigo por no saber seguir el GPS, hasta cuando me destapas por las noches. 

Ojalá pudiera ayudarte con tu cabecita y todo aquello que pienses. Lo que sí puedo hacer es acompañarte siempre. Y repetirte lo mucho que te quiero. Que claro que me encantaría estar contigo. Y no quiero que cuando estés mal te alejes de mí, aunque al final nos parecemos en eso de no contar todo lo que se nos pasa por la cabeza. Quizá cuando leas esto, no me contestes. Lo entenderé porque sé que tienes tu manera de responderme. 


Gracias por esta segunda oportunidad. Gracias por tratar de hacerlo mejor y de tratar de comprenderme. Gracias por todo. Te quiero, Alejandro. 

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