Mariposas

 Llevo días postergando la hora de despedirme de ti. Pensaba que no era necesario. Pero es que te llevo presente en cada cosa que hago. Y se me retuerce el estómago cada vez que paso bajo tu balcón, y debo cerrar los ojos para imaginarme que estarás allí. Desde que te fuiste El Barrio ha perdido su brillo. Y me sobran tantos besos que no pude darte... A veces me gusta imaginar que sigues a mi lado, viendo cómo avanzo aunque no pueda verte. Tu luz fue algo que jamás podrá sustituir nadie. Y aunque cada día estoy más cerca de buscar mi felicidad, cuando la realidad me recuerda que no estás, pierdo una parte de la ilusión. Ojalá pudieras imaginar cómo me duele el silencio de tus llamadas.

 Soy consciente de que te voy a echar de menos cada día. Y es que cada vez que me pasa algo nuevo, me encantaría poder ir a tu casa y hablarlo. Que disfrutemos de los niños. Y que me cuides como solo tú lo hacías. Sé que escribiendo esto, y después quemarlo; no servirá de nada. Pero no pude despedirme de ti. Y tengo demasiado amor guardado que no te di. Me gusta pensar que allá donde estés me cuidas y ves cómo crezco. Me encantaría decirte lo mucho que estoy mejorando en terapia. Y desearía volver a aquellas tardes donde jugábamos y reíamos. 


Goyi, ojalá pudieras leerme. Que supieras todo lo que te he querido. Y la tristeza que siento cuando sé que al llamar no estarás. Cuando veo tu balcón vacío y puedo aún escuchar tu voz despidiéndose de mí. 

Ojalá hubiéramos tenido más tiempo.  Te llevo siempre conmigo. Sé que jamás estaré sola, porque sé que me acompañarás a donde vaya. Te quiero. 


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