Los miedos de la madrugada

 A veces me recuerdo sentada en el frío suelo de mi cocina, y siento cómo una lágrima recorre mi mejilla.

Siento la necesidad de ser acunada. De encontrar un lugar donde sentirme segura. Alguien que consiga hacerme ver esa luz que se va mi alcance. 

Mi pequeño cuerpo comienza una lucha por respirar, y las sacudidas me hacen querer vomitar. Las lágrimas de mis ojos nublan mi vista. Y mi tacto ha dejado de percibir el frío de la baldosa. 

No quiero estar más. No quiero seguir aquí. Desearía poder aparecer en otro lugar. Un sitio donde no tenga miedo a decepcionar. Donde una mañana me levante y no sienta que la pesadilla sigue. 

La tristeza y la desolación de no saber cuándo tendrá fin. Si es que alguna vez lo tiene... Y desearía poder arrancarme esto que siento. Algo que hace odiar mi ser. Que no me deja reír. Que no me deja vivir. Tengo un monstruo en la cabeza que me hace tener miedo. Porque aunque quiera desparecer, yo no quiero pensar que mi cabeza acabará destruída. Y me da miedo que algún día me encuentre en ese callejón sin salida. Un lugar donde nadie pueda ayudarme y que la gente solo mire con pena. Yo no quiero ser esa sombra gris. Tampoco quiero sentirla. 

Hay días en los que me levanto con toda la fuerza para dar amor. Otros me limito a llorar a escondidas pensando que soy insuficiente. Porque dará igual todo lo que haga, dentro de mi hay algo que destruye todo lo que consigo. Hay alguien que me dice que no merezco amor. Y solo siento temor. Temor de mí. 

Lo que me acaba llevando a preferir una soledad voluntaria, pues así evitaría el rechazo de la gente. Pero no puedo evitar llorar por las noches en soledad, mientras pienso en todo lo que hice mal. Y es que soy consciente de que dará igual todo cuanto haga. Ni consiguiendo bajar la luna seré la persona que espero. Ni siquiera mi madre. Y no es que sea menos valiente o una aburrida, pero muchas veces prefiero huir antes de darme cuenta de que hoy no debería haber existido. Y me culpo. Y me castigo. Y me insulto. 

Por eso muchas veces evito ir a fiestas, por si no soy lo suficientemente divertida. No publico ni la mitad de lo que quiero por miedo a hacerlo mal. No me atrevo a querer a nadie por miedo a dañar. Lo peor de todo, es que los fallos que cometan el resto jamás los tendré en cuenta. Incluso tolero cuando me tratan mal. Pues pienso mecerlo. No me sale decirte que me haces daño. Solo sé quedarme en un rincón llorando por no haber sido perfecta para ti. 

Me da miedo no ser perfecta. Pero más miedo siento cuando mi cabeza mi empieza a deformar y me siento sola en un oscuro lugar. Un lugar donde siento que nadie me va a poder salvar.

Noches como estas donde desearía poder sentir la presencia de otra persona diciéndome que todo estará bien. Alguien que me ayude a volver a respirar. Sé que no necesito a nadie que me salve de mí misma. Pero a veces el miedo es tan oscuro. 

Me miedo no saber lo que es vivir sin esto. Quizá también me da miedo no saber lo que es vivir. Algo que parece tan fácil, pero que se aleja de mí cuando desratización me hacen sentir pánico. Una vida donde me acuerdo de ti y solo quiero llorar. Una vida donde me da miedo traer hijos al mundo por si no consigo hacerles felices. El miedo a querer y que me quieran. El miedo a perder, aunque sepa que nunca me pierdo a mí. Pero es que no puedo evitar no sentirme una decepción cuando me miro en el espejo. Como tampoco puedo evitar pensar que por cada kilómetro que me aleje de aquí, el hecho de existir dejara de pesarle al resto de personas que están cerca de mí.

Me siento cansada. Y desilusionada. 

Comentarios

Entradas populares