Acurrucuda en el suelo
No es plato de buen gusto pensar que me tendré que limitar a esperar el final.
Siento como si todas las tramas comenzasen a cerrarse.
Y en todas fuera yo algo que cae al vacío.
Una caída que no tienen final, y donde solo consigo ver momentos en reverso.
Un montón de fotogramas que se reproducen.
Todos ellos me recuerdan a los momentos que viví y ya no volverán.
Pero también me hacen saber, que estoy en el camino de crear más, y más felices.
Aunque haya noches donde desearía volver a conseguir aquella esencia perdida.
Aquellos días donde la luna se ponía para mí, y brillaba como nunca antes.
Quizá fue que hasta aquel día no me había parado a valorarla.
Yo siempre he danzado entre el ritmo incesante del resto.
Nunca me había parado a pensar en qué quería hacer yo.
En la inmensa oscuridad vi su luz, y comprendí lo cálido que podía ser el silencio.
Aunque no me gusta pensar que aún me quedarán muchas noches donde exista el dolor.
Y tampoco me gusta ser consciente de que ya no la volveré a ver más.
Porque todo lo que una vez tuve entre mis manos, ha borrado su rastro.
Desde entonces persigo otros astros, con el miedo de quitarles su brillo.
Espero que todo esto termine pronto.
Me gustaría demostrar por una vez que he conseguido hacer algo.
Incluso otras, me encantaría que el resto supiera de mi valía.
Pero he llegado a la conclusión de que no es necesario.
Porque al final del día, del camino, y de mi vida; solo estaré yo.
Aunque me encantaría recordarme todos los días lo que valgo.
Porque yo por dentro me imagino como un alma pura.
Y que si pudiera, sería una mariposa que volase libre.
Y sin miedo.
Lloro a sabiendas de que algún día lo conseguiré.
Porque sé con certeza que puedo.
Pero lo que más me hace tirar hacia adelante, es que me lo debo.
Todo esto me lo debo por una vez a mí.
Siento como si todas las tramas comenzasen a cerrarse.
Y en todas fuera yo algo que cae al vacío.
Una caída que no tienen final, y donde solo consigo ver momentos en reverso.
Un montón de fotogramas que se reproducen.
Todos ellos me recuerdan a los momentos que viví y ya no volverán.
Pero también me hacen saber, que estoy en el camino de crear más, y más felices.
Aunque haya noches donde desearía volver a conseguir aquella esencia perdida.
Aquellos días donde la luna se ponía para mí, y brillaba como nunca antes.
Quizá fue que hasta aquel día no me había parado a valorarla.
Yo siempre he danzado entre el ritmo incesante del resto.
Nunca me había parado a pensar en qué quería hacer yo.
En la inmensa oscuridad vi su luz, y comprendí lo cálido que podía ser el silencio.
Aunque no me gusta pensar que aún me quedarán muchas noches donde exista el dolor.
Y tampoco me gusta ser consciente de que ya no la volveré a ver más.
Porque todo lo que una vez tuve entre mis manos, ha borrado su rastro.
Desde entonces persigo otros astros, con el miedo de quitarles su brillo.
Espero que todo esto termine pronto.
Me gustaría demostrar por una vez que he conseguido hacer algo.
Incluso otras, me encantaría que el resto supiera de mi valía.
Pero he llegado a la conclusión de que no es necesario.
Porque al final del día, del camino, y de mi vida; solo estaré yo.
Aunque me encantaría recordarme todos los días lo que valgo.
Porque yo por dentro me imagino como un alma pura.
Y que si pudiera, sería una mariposa que volase libre.
Y sin miedo.
Lloro a sabiendas de que algún día lo conseguiré.
Porque sé con certeza que puedo.
Pero lo que más me hace tirar hacia adelante, es que me lo debo.
Todo esto me lo debo por una vez a mí.
Comentarios
Publicar un comentario