Vistas al barrio

Hay días en los que mi mundo se oscurece.
Mi cabeza comienza una guerra que nunca gano.
Es cuando yo solo sé quedarme esperando el dolor en el pecho.

Días en el que me como el mundo,
otras en los que el odio me come.

Desearía poder ver el final de este túnel.
Una luz que me haga ver que esto es un solo sueño.
Que al día siguiente despertaré.
Y allí estarás tú.

Mientras tanto me limito a levantarme por las mañanas,
sintiendo que se me va media vida mientras intento eliminar el dolor.
Un vacío que no se llenará en días.
Y yo dudando de mi valía.
Pues quizá esa sea la razón de no encontrar el sentido cuando me miro al espejo.

A veces comienzo a dudar.
Quizá el problema no sea que haga las cosas mal,
sino que quiero hacerlas demasiado bien.
Siendo yo mi constante decepción.
Sin cumplir mis expectativas.
Sin ser lo que yo quería.
O quizá lo que pensé que sería bonito ser.

El dolor del estómago me recuerda que hoy no he comido.
Los ojos hinchados me recuerdan que ayer me acordé de ti.
Que hoy pasará otro día donde no podré llamarte.
Y que el sonido de tu voz parece borrarse con el tiempo.

Me da miedo pensar que habrá más madrugadas así.
Pensando en que nadie va a saber verme.
Que con el tiempo me he convertido en alguien que pasará al recuerdo.
Un hecho que aunque intento evitar, siento que no podré impedir.


Y es que yo solo desearía sentarme a la orilla.
Escuchar el sonido de las olas.
Y sentir por un momento que nada duele.
La esperanza de que volveré a sentir aquello que ya no está conmigo.
Que el miedo no exista.
Que mis ojos recuperen su brillo.

Necesito poder recostarme a tu lado.
Poder respirar en calma.
Y levantarme al día siguiente pensando en que todo fue un mal sueño.
¿Podemos cerrar los ojos?
Te prometo que no te soltaré la mano.
Viajaremos hasta las estrellas.
Y allí bailaré hasta sentir que me duelen los pies.
Y reiré hasta que me duelan las costillas de tanto reírme.

Ojalá no tuviera que imaginarme todo esto.
Ojalá no tener que finalizar este texto; cerrar el ordenador;
y quedarme en la oscuridad pensando, en que me estarás cuidando allá donde estés.

Supongo que me duele mucho todavía pensar en que hace tiempo  soltaste mi mano.
Porque por mucho que me duela imaginarlo, siento que cuando paso por debajo de tu casa,
estarás desde el balcón sonriéndome.

Porque ojalá el tiempo me devolviera todo lo que me ha quitado.
Y para mí se ha llevado algo demasiado valioso, que no podrá borrar.
Siempre estarás presente en mí.

Te lo prometo.


Comentarios

Entradas populares