Consejos que no cojo

Estoy cansada de llegar cada mes a estas páginas con la esperanza de encontrarme.
No entiendo la razón de por qué debo buscar una autoestima que tú me arrebataste.
Busco entre todas las palabras la frase que necesito.
Algo que me haga volver a la vida, y me haga ver de mi valía.
Rompiste mi espejo y te llevaste mi reflejo.
Apagaste mi luz de dentro. Esa que tanto te gustaba.
Incluso te llevaste el brillo de mis ojos, y ahora fardas como si fuera tuyo.

Buscaste mi ruina a cambio de saciar la tuya.
Supongo que la culpa es mía por confiar en ti.
Porque mala hierba nunca muere.
Y tú eras de las peores.
De esas que deseas no haber conocido.

Sin quererlo pasaste de consumir otras sustancias, a consumirme a mí.
Ahora vacilas de tu sonrisa torcida.
Incluso eres capaz de seguir regalando lunas a personas que siguen mirándote
con la inocencia que yo lo hice.
Sigues poniendo en sus manos nuestras canciones.
Aunque me temo que siempre entregas las mismas bandas sonoras.
Y ahora todos los Beats me suenan igual.

He dejado de recibir tus llamadas.
Y comprendí lo plácido que podía ser vivir en el silencio.
Porque ya no estabas.
Fue cuando dejé de mirarme al espejo pensando en los kilos de más que me faltaban.
Dejé de camuflar mis ojeras.
Y ahora descanso en paz pensando que nada me perturbará.
Aunque la paz que tuve la pusiste en otras manos.

Y cada pocos días vuelvo hasta aquí.
Porque siento que me desangro cada vez que lo recuerdo.
Y si fuera por mí, destrozaría todo sin pensarlo.
Y te arrastraría hasta la puerta.

Si te revivo en cada párrafo es porque no tuviste la valentía
de hacerle frente a la cara.
Y huiste como lo haces siempre.
Sin pensar en las consecuencias.

Desearía poder arrebatarte cada cielo naranja que te di.
Y guardarme todo el amor, para dárselo a alguien que sepa verme.
Supongo que el amor es ciego, porque hay personas que no saben ver
lo que tienen delante.




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