La Luz

Con el paso demoledor de romper los esquemas.
Destruyendo cada noche todo lo que hago.
Acostumbro a subir y disfrutar de la silenciosa caída.
Y así arreglo el descosido todos los días.

Estoy cada vez más cerca de hallar la salida.
Tocando con la punta de los dedos lo que parece un rayo de luz.
Desearía que fueras tú.
No me gusta la sensación de vacío.
No me gusta escribir por vicio.
Ni llorar en exceso.

Solo busco mi momento.
Danzar entre el bien y el mal.
Y darme cuenta de que nada me asusta.

Necesito hacer y deshacer todo.
Mover los muebles.
Pintar mis paredes.
Sentir que al sentarme al final del pasillo,
respiro aliviada al pensar que teniendo menos,
ya tengo de más.

Encontrar un lugar donde sentirme segura.
Una utopía donde nadie pudiera hacerme daño.
Pero donde algún día se me pueda ser escuchada.
Despertar una mañana y sentir que ya no duele.

Volver a respirar el aroma del verano.
Rebobinar en el tiempo hasta aquel instante.
Haber abrazado más fuerte.
Protegerme.

Desearía que el cielo volviera a brillar como aquella noche.
Que no hubiera salido por la puerta de mi casa.
Que no hubiera gastado mi pinta labios favorito.
Ni me hubiera vestido con mi camiseta preferida.

Porque daría todo por volver.
Sé que pronto volverá el campo a estar verde.
Que los girasoles se quedarán observando mi camino.
Los pájaros volverán a cantar como antes.
Mis abrazos tendrán la misma fuerza.

Pero lo que más espero, sin lugar a dudas,
es levantarme un día y ver que he recuperado el brillo de mis ojos.
Algo tan valioso que te regalé,
y vendiste muy barato.

Que volveré a irme a dormir por las noches,
y solo escucharé el sonido del viento.
Y lo haré tranquila.
Pues eso significará, que ya no volveré
a temer tu partida.


Comentarios

Entradas populares