Gmb

En estos tiempos que corren y que duelen, me he sentido bastante afortunada al darme cuenta, de que no he necesitado perder a las personas que quiero para valorarlas. No obstante, nadie nos prepara para perderlas. Ni mucho menos para no poder despedirnos. Aunque soy consciente de que muchas personas están en la misma situación que yo. Y más aún que habrá otras tantas. Que el dolor no es solo mío.  Solo que hoy me ha tocado a mí. Y no he podido evitar pensar en la cantidad de tiempo que hemos invertido en tonterías. Y más aún la cantidad de lágrimas que hemos derramado por quien no nos quiere. Cuando ahí fuera tenemos a personas que nos darían todo, sin pedir absolutamente nada. 
Siento mucho de corazón no poder despedirme de ti como me gustaría. También lo siento por todas esas personas que hoy también pierden un ser querido. 
No puedo evitar pensar en que no tendrás la despedida que mereces. Ni siquiera un último abrazo. Sin poder decirte que te quiero. Porque eres algo que nadie va a poder reemplazar. Y que jamás podré perdonar al tiempo. 
Me entristece de corazón la situación que vivimos. Porque ahora mismo ahí fuera solo veo el mundo arder. Personas que miran por sus propios intereses. Políticos que discuten entre sí, por ver quién más y mejor. Pero a nosotros nadie nos dice qué hacer cuando un familiar tuyo se muere, y no puedes ni despedirte. Porque nadie merece morir así. Solo. Entre las frías paredes de un hospital que ha colapsado por un virus. Porque algo que parece tan lejano no da miedo, y cuando llega nos arrolla con toda su fuerza; sin pedir permiso. 
Ya sé que no me vas a poder leer. También que no voy a poder volver a abrazarte. Y es que cuando estas noticias llegan, el día parece quedarse en silencio. Y yo hoy solo podía escuchar el sonido de la lluvia en mi ventana.  Mientras, en mi cabeza trataba de recordar cuándo fue la última vez que te vi. Me alegra saber que te di alegría en vida. Pero no sabes, no te haces ni un mínimo a la idea, de lo mucho que me arrepiento al pensar en si pudiera volver meses atrás; en si todo el amor que derroché en otra persona, te lo podría haber dado a ti. 

Deseo de corazón que allá donde vayas no exista el dolor. Que puedas seguir viendo cómo crecemos. Yo te puedo prometer que cuidaré de los niños. Que jamás les va a faltar abrazos, ni mucho menos una sonrisa. Aunque soy consciente de que el vacío que dejas aquí no se podrá llenar en mil días. 
Y hoy que me detengo a escribirte, me doy cuenta de que no habrá suficientes palabras, ni si quiera textos, para describir este sentimiento. 
Mereciste un final distinto. 
Espero que brilles y que descanses en paz. Te quiero. 

Comentarios

Entradas populares