El frío de las calles

Vuelvo a pasear por los mismos rincones que antes eran nuestros.
Y no he conseguido verte en el reflejo de ningún escaparte. 
Ni si quiera he podido respirar tu perfume en  mi chaqueta.

Mis manos no consiguen encontrar las tuyas. 
Y todas las series han dejado de tener el mismo sentido.
Hasta los domingos, ya no se sienten igual.

Tu lado de la cama se ha hecho tan grande que no consigo ocuparlo.
El sonido de tus canciones me acunan en esta noche.
Pero retumban en mis oídos sin dejarme avanzar.

Puedo sentir como si respirases a mi lado. 
Tu calor. 
Incluso tus labios besando mi frente.
Tus manos abrazando mi cintura.

Y yo con la sensación de sentirme inmensa al pensar que una noche más,
te he hecho feliz antes de dormir.
La Paz de saber que me abrazarías si llorase.

Te echo tanto de menos.
Y te lloro tantas noches. 
Días en las que pienso si dormirás en paz.
Si hoy habrás podido dejar de pensar.
Días donde desearía poder volver a abrazarte una sola vez más. 

Me soltaste.
Y durante la caída pude ver tu sonrisa reflejada.
Yo ya no tenía cabida. 
Jamás podrías imaginarte el dolor tan inmenso que sentí. 
Te he querido tanto,
que me explotó en las manos. 
Y sé que te he querido lo suficientemente bien, 
como para pensar en ti cada noche antes de dormir y pensar:
Ojalá descanse. Y nada le duela.

Te llevaste la mejor parte de mí. 
Y yo sé que la recuperaré.
Pero no me volverás a encontrar a mí por el camino.

Deseo que alguien sepa ver lo que hay en tu ojos de egipcio.

Sigue en pie la promesa. Si algún día te acuerdas. Llámame.
Arréglaremos este destrozo. 

Por el momento solo me queda sobrevivir a estas noche de escribir.
Noches donde te digo lo mucho que te quiero,
Noches donde te necesito durmiendo a mi lado. 

Sigo esperando a que el cielo vuelva a ser naranja. 
Y que si vuelvas a casa, pueda ir a recibirte.
Con todo lo mejor y peor de mí. Te quiero.
Te quise, perdón. 

Comentarios

Entradas populares