Por una vez
Creo que por fin voy a conseguir liberarme. Te prometo que he conseguido verlo.
Ojalá pudiera decirte a la cara lo dolida que me siento. Porque jamás sabrás lo avergonzada que me he sentido cuando reclamaba amor a alguien que jamás me lo daría.
Porque eres muy egoísta querido. No sabes, ni jamás serás consciente de lo triste que me siento cada noche donde ya no veo tus mensajes. Tampoco sabrás cuánto dolor me causa escucharte hablar de otras personas. Como cualquiera fuera capaz de hacerte sentir bien, y yo no.
Me siento a tu lado como esa persona a la que llamar solo cuando estás mal. Porque ya hace días que no sé lo que es verte sonreír cerveza en mano. Ni mucho menos he vuelto a ver un ápice de cariño en tus ojos.
Me encantaría odiarte con todo mi ser. Que este trance fuera mucho más fácil. Me retuerzo entre rabia y dolor cuando ansío que no te acuerdes de mí. Que me dejes ser feliz. Porque a tu lado no voy a poderlo ser nunca. Me siento a la espera de ser reemplazada. Una persona más que pasó. Un puente. Y lamento decirte que yo no valgo tan poco.
No lo entiendes. Porque si de verdad lo hicieses no me dirías constantemente que otras personas te calman. No me llamarías los domingos jodido cuando los viernes no has querido estar para mí.
No lo merezco. Y sé que en el fondo lo sabes.
Por mucho que lo intente no voy a poder expresar nunca del todo lo que siento que dentro. Pero es como sentir una losa en el pecho que me recuerda cada día el que no he sido capaz.
Eres tan ciego. Dices saber que no necesito mucha atención, en cambio otras te contradices.
Me has dicho cosas que a día de hoy recuerdo y me pongo a llorar. No es por ser menos fuerte. Es porque hay palabras que destrozan.
Te prometo que te he llegado a ver como una aparición celestial. Que me he quedado embobada mirándote. Que siento cada una de las canciones que me enseñaste como algo mío.
Pero es que cada día que pasa a tu lado me haces sentir más pequeña. Y no es tan difícil solucionarlo. La razón es que tú no quieres. Porque no me quieres.
Que joder, que me lo he ganado. Sé que no te vas a arrepentir nunca porque para arrepentirse te tienen que haber hecho feliz. Te tienen que dar buenos recuerdos. Yo solo me siento como algo que vino y se fue como otras tantas cosas.
Deseo que seas todo lo feliz que puedas. Que encuentres La Luz entre tanta oscuridad. Pero dejemos de jugar a este juego inútil. Si me quisieras me dirías las cosas claras. Porque yo ya no sé que soy para ti. Por mucho que me joda yo te voy a querer a ti.
Sé que me dirás que me calme. Que si que me quieres y que es responsabilidad mía. Que eso ya lo tenga asumido.
Solo te diré una cosa. Quizá no sea siempre la otra persona el problema. Por una vez me atrevería a decir que el problema eres tú.
Estoy cansada. Me frustro tanto. Porque ojalá pudiera decirte todo esto a la cara. Pero sé que no vas a reaccionar. Que al final esto sería una llamada de atención que pasará de largo en tu cabeza.
Pero que también pienso que ojalá supieras verme.
Libérate de esa jodida losa que no te permite disfrutar las cosas al completo. Porque jamás vas a conseguir ser feliz así. No puedes pensar constantemente en que todo se irá. Si tan seguro estuvieras de ello no establecerías vínculos con nadie. Te prometo que no he tenido ningún problema en esperarte. Me hubiera ajustado a cada uno de tus pasos. Pero es que últimamente me he dado cuenta de que solo estoy cuando caes, pero que no necesitas que camine junto a ti porque no entro en tus planes. Y no te lo exijo. Pero pareciese como si cualquiera de tus amigos pudiera hacerlo.
Me encantaría haberte hablado hoy y decirte que estoy empezando a ser feliz. Que he vuelto a saber lo que era tener motivación. Pero aún así siento que me has mordido el corazón y me falta un cacho. Así que perdona si suelo sangrar por las noches.
Ojalá supieras apreciar cada palabra de las que te digo. Que el cielo podría ser naranja si se trata de ti.
Tu conciencia no está tranquila porque destruyes todo siempre. Y no eres capaz de pedir perdón. Porque te limitas a pensar que quien de verdad te quiere sabe de tus taras. Y claro que lo sé.
Nunca me sueltas. Nunca lo haces del todo. Y a mí me da pánico estar siendo una tía más. Permíteme sentirme orgullosa diciéndote que no soy una chica cualquiera. Creo que a estas alturas merezco saber lo que valgo. La pregunta es ¿realmente has conseguido verlo tú?
Sé que mañana este texto habrá dejado de tener el mismo sentido que antes. Que mi rabia está comenzando a desparecer y que quizá me arrepienta de todas estas palabras. Pero creo que por una vez necesitaba ser yo quien hablase. Porque estoy cansada. Triste. Enfurecida. Y trato de encontrar una respuesta en un libro que está vacío.
Ciérralo o ponle un marca páginas para retomarlo más tarde. Pero deja de arrancar y pegar páginas a tu gusto.
Un abrazo.
Ojalá pudiera decirte a la cara lo dolida que me siento. Porque jamás sabrás lo avergonzada que me he sentido cuando reclamaba amor a alguien que jamás me lo daría.
Porque eres muy egoísta querido. No sabes, ni jamás serás consciente de lo triste que me siento cada noche donde ya no veo tus mensajes. Tampoco sabrás cuánto dolor me causa escucharte hablar de otras personas. Como cualquiera fuera capaz de hacerte sentir bien, y yo no.
Me siento a tu lado como esa persona a la que llamar solo cuando estás mal. Porque ya hace días que no sé lo que es verte sonreír cerveza en mano. Ni mucho menos he vuelto a ver un ápice de cariño en tus ojos.
Me encantaría odiarte con todo mi ser. Que este trance fuera mucho más fácil. Me retuerzo entre rabia y dolor cuando ansío que no te acuerdes de mí. Que me dejes ser feliz. Porque a tu lado no voy a poderlo ser nunca. Me siento a la espera de ser reemplazada. Una persona más que pasó. Un puente. Y lamento decirte que yo no valgo tan poco.
No lo entiendes. Porque si de verdad lo hicieses no me dirías constantemente que otras personas te calman. No me llamarías los domingos jodido cuando los viernes no has querido estar para mí.
No lo merezco. Y sé que en el fondo lo sabes.
Por mucho que lo intente no voy a poder expresar nunca del todo lo que siento que dentro. Pero es como sentir una losa en el pecho que me recuerda cada día el que no he sido capaz.
Eres tan ciego. Dices saber que no necesito mucha atención, en cambio otras te contradices.
Me has dicho cosas que a día de hoy recuerdo y me pongo a llorar. No es por ser menos fuerte. Es porque hay palabras que destrozan.
Te prometo que te he llegado a ver como una aparición celestial. Que me he quedado embobada mirándote. Que siento cada una de las canciones que me enseñaste como algo mío.
Pero es que cada día que pasa a tu lado me haces sentir más pequeña. Y no es tan difícil solucionarlo. La razón es que tú no quieres. Porque no me quieres.
Que joder, que me lo he ganado. Sé que no te vas a arrepentir nunca porque para arrepentirse te tienen que haber hecho feliz. Te tienen que dar buenos recuerdos. Yo solo me siento como algo que vino y se fue como otras tantas cosas.
Deseo que seas todo lo feliz que puedas. Que encuentres La Luz entre tanta oscuridad. Pero dejemos de jugar a este juego inútil. Si me quisieras me dirías las cosas claras. Porque yo ya no sé que soy para ti. Por mucho que me joda yo te voy a querer a ti.
Sé que me dirás que me calme. Que si que me quieres y que es responsabilidad mía. Que eso ya lo tenga asumido.
Solo te diré una cosa. Quizá no sea siempre la otra persona el problema. Por una vez me atrevería a decir que el problema eres tú.
Estoy cansada. Me frustro tanto. Porque ojalá pudiera decirte todo esto a la cara. Pero sé que no vas a reaccionar. Que al final esto sería una llamada de atención que pasará de largo en tu cabeza.
Pero que también pienso que ojalá supieras verme.
Libérate de esa jodida losa que no te permite disfrutar las cosas al completo. Porque jamás vas a conseguir ser feliz así. No puedes pensar constantemente en que todo se irá. Si tan seguro estuvieras de ello no establecerías vínculos con nadie. Te prometo que no he tenido ningún problema en esperarte. Me hubiera ajustado a cada uno de tus pasos. Pero es que últimamente me he dado cuenta de que solo estoy cuando caes, pero que no necesitas que camine junto a ti porque no entro en tus planes. Y no te lo exijo. Pero pareciese como si cualquiera de tus amigos pudiera hacerlo.
Me encantaría haberte hablado hoy y decirte que estoy empezando a ser feliz. Que he vuelto a saber lo que era tener motivación. Pero aún así siento que me has mordido el corazón y me falta un cacho. Así que perdona si suelo sangrar por las noches.
Ojalá supieras apreciar cada palabra de las que te digo. Que el cielo podría ser naranja si se trata de ti.
Tu conciencia no está tranquila porque destruyes todo siempre. Y no eres capaz de pedir perdón. Porque te limitas a pensar que quien de verdad te quiere sabe de tus taras. Y claro que lo sé.
Nunca me sueltas. Nunca lo haces del todo. Y a mí me da pánico estar siendo una tía más. Permíteme sentirme orgullosa diciéndote que no soy una chica cualquiera. Creo que a estas alturas merezco saber lo que valgo. La pregunta es ¿realmente has conseguido verlo tú?
Sé que mañana este texto habrá dejado de tener el mismo sentido que antes. Que mi rabia está comenzando a desparecer y que quizá me arrepienta de todas estas palabras. Pero creo que por una vez necesitaba ser yo quien hablase. Porque estoy cansada. Triste. Enfurecida. Y trato de encontrar una respuesta en un libro que está vacío.
Ciérralo o ponle un marca páginas para retomarlo más tarde. Pero deja de arrancar y pegar páginas a tu gusto.
Un abrazo.
Comentarios
Publicar un comentario