La libertad en el pecho
Creo que es más que obvio decir que voy a escribir este texto para terminar de asimilar las cosas; y estructurar mis pensamientos en la cabeza.
He pasado días y días en un agujero negro, donde me faltaba el aire desde que me levantaba hasta que me acostaba. Con la conciencia a gritos pidiendo que lo piense bien. Que quizá no fallé yo.
Noches donde me he retorcido de dolor nuevamente. No sabía qué fallaba en mí. Y he rebuscado entre mis cuadernos alguna razón lógica. La razón que tú nunca te atreviste a darme. Supongo que no fui yo la que usaba máscaras.
Muy a mi pesar te he querido por encima de mis posibilidades. Incluso me atrevería a decir que te he querido más de lo que merecías. Me has roto el corazón de una manera tan brutal, que he tenido que crearme otro desde cero. Con mejores materiales. Pero especialmente con mucho amor.
Si ya confirmaba mis sospechas, siempre merecí la pena. Incluso tú llegaste a pensarlo. Pero lo importante es que sea yo quien sepa verlo.
No negaré la existencia de un dolor que ha conseguido atravesar mi pecho. Y ojalá no hubiera tenido que ver, ni mucho menos sentir todo esto. Porque no te lo desearía ni a ti. Jamás.
Que ya han sido muchos meses, cariño. Y que ya tenemos una edad como para estar así. Que no es que necesitases espacio. Si es que lo que pasa es que nunca me has necesitado a mí.
Ya sabes de sobra lo mucho que te he querido. Pero más aún lo mucho que me ha dolido. Me has dado razones suficientes para entender que yo no valgo tan poco, como para ser la opción de alguien.
Que no debo venderme a cualquier precio.
Aunque me has enseñado algo más. Y es que gracias a todo lo que tú me has dolido, me has hecho quererme cada día más. Porque he estado cuando nadie quería estar contigo. Porque te he besado. Te he comprendido. Te he esperado. Te he regalado algo muy valioso que no va a volver nunca, mi tiempo.
Y aunque me vuelva con las manos vacías; y algo roto en el pecho; yo esta noche, después de muchos días, me iré a la cama sabiendo que quise. Y lo hice de corazón sin esperar nada a cambio. Pero cielo, esta noche me he prometido ser yo la que se dé la oportunidad. Porque hoy mi corazón y mi conciencia descansan tranquilos. He vuelto a sentir alegría. Incluso me he mirado en el espejo con amor. Con orgullo. Ojalá algún día tú sepas ver todo lo que valgo, pero sería una tontería sabiendo que ya es demasiado tarde. Cuando ya ni si quiera creo en tus "lo siento".
Lo que más me duele es haber estado pensando tantos días en ti, y ver que era tan fácil de sustituir. Pero todas las personas que pasan por tu vida son únicas. Irrepetibles.
Me calma el corazón pensar que la luna siempre va a brillar. Estés o no.
Desde luego que sé que encontraré mi nirvana. Ojalá tu sepas encontrarlo y lo hagas de verdad.
Te daría todas las cartas de despedida que algún día pensé que querrías leer. Pero es que cuando las escribí me sentía una protagonista, ahora me he dado cuenta de que soy simplemente un figurante más. Una flor que se marchitó en el camino. Algo que ya no hace bonito y no sabes cómo desprenderte. No debías mentirme. Porque me has dado las razones suficientes para no querer volver. Y yo de corazón quiero pensar que debes tener aún algo dentro, un corazón que te haga sentir. Espero que algún día puedas enamorarte. Que no te hagan daño. Que sea mutuo. Porque a pesar de todo, yo a ti te deseo felicidad en abundancia.
El dolor que hoy siento será temporal. Y me siento muy feliz de haberte dado lo que te di. Porque eso significa que para mal o para bien tengo un alma buena, incluso inocente a veces. Me siento tan orgullosa de mí. Que desde luego que jamás volveré a dudar de mi valía. Hazme un favor por una vez, y no vuelvas nunca.
No tengo nada que decirte. El tiempo será el que lo haga. Hasta siempre.
He pasado días y días en un agujero negro, donde me faltaba el aire desde que me levantaba hasta que me acostaba. Con la conciencia a gritos pidiendo que lo piense bien. Que quizá no fallé yo.
Noches donde me he retorcido de dolor nuevamente. No sabía qué fallaba en mí. Y he rebuscado entre mis cuadernos alguna razón lógica. La razón que tú nunca te atreviste a darme. Supongo que no fui yo la que usaba máscaras.
Muy a mi pesar te he querido por encima de mis posibilidades. Incluso me atrevería a decir que te he querido más de lo que merecías. Me has roto el corazón de una manera tan brutal, que he tenido que crearme otro desde cero. Con mejores materiales. Pero especialmente con mucho amor.
Si ya confirmaba mis sospechas, siempre merecí la pena. Incluso tú llegaste a pensarlo. Pero lo importante es que sea yo quien sepa verlo.
No negaré la existencia de un dolor que ha conseguido atravesar mi pecho. Y ojalá no hubiera tenido que ver, ni mucho menos sentir todo esto. Porque no te lo desearía ni a ti. Jamás.
Que ya han sido muchos meses, cariño. Y que ya tenemos una edad como para estar así. Que no es que necesitases espacio. Si es que lo que pasa es que nunca me has necesitado a mí.
Ya sabes de sobra lo mucho que te he querido. Pero más aún lo mucho que me ha dolido. Me has dado razones suficientes para entender que yo no valgo tan poco, como para ser la opción de alguien.
Que no debo venderme a cualquier precio.
Aunque me has enseñado algo más. Y es que gracias a todo lo que tú me has dolido, me has hecho quererme cada día más. Porque he estado cuando nadie quería estar contigo. Porque te he besado. Te he comprendido. Te he esperado. Te he regalado algo muy valioso que no va a volver nunca, mi tiempo.
Y aunque me vuelva con las manos vacías; y algo roto en el pecho; yo esta noche, después de muchos días, me iré a la cama sabiendo que quise. Y lo hice de corazón sin esperar nada a cambio. Pero cielo, esta noche me he prometido ser yo la que se dé la oportunidad. Porque hoy mi corazón y mi conciencia descansan tranquilos. He vuelto a sentir alegría. Incluso me he mirado en el espejo con amor. Con orgullo. Ojalá algún día tú sepas ver todo lo que valgo, pero sería una tontería sabiendo que ya es demasiado tarde. Cuando ya ni si quiera creo en tus "lo siento".
Lo que más me duele es haber estado pensando tantos días en ti, y ver que era tan fácil de sustituir. Pero todas las personas que pasan por tu vida son únicas. Irrepetibles.
Me calma el corazón pensar que la luna siempre va a brillar. Estés o no.
Desde luego que sé que encontraré mi nirvana. Ojalá tu sepas encontrarlo y lo hagas de verdad.
Te daría todas las cartas de despedida que algún día pensé que querrías leer. Pero es que cuando las escribí me sentía una protagonista, ahora me he dado cuenta de que soy simplemente un figurante más. Una flor que se marchitó en el camino. Algo que ya no hace bonito y no sabes cómo desprenderte. No debías mentirme. Porque me has dado las razones suficientes para no querer volver. Y yo de corazón quiero pensar que debes tener aún algo dentro, un corazón que te haga sentir. Espero que algún día puedas enamorarte. Que no te hagan daño. Que sea mutuo. Porque a pesar de todo, yo a ti te deseo felicidad en abundancia.
El dolor que hoy siento será temporal. Y me siento muy feliz de haberte dado lo que te di. Porque eso significa que para mal o para bien tengo un alma buena, incluso inocente a veces. Me siento tan orgullosa de mí. Que desde luego que jamás volveré a dudar de mi valía. Hazme un favor por una vez, y no vuelvas nunca.
No tengo nada que decirte. El tiempo será el que lo haga. Hasta siempre.
Comentarios
Publicar un comentario