El cielo es naranja

Me va a costar más de lo que te imaginas escribirte estas palabras. Hablarán varias Cristinas. Pero creo que todas tienen en común un "te quiero" que darte en mano. Porque aun conociendo tus demonios sé lo que vales. Sé ver cada cacho de ti.

Ya sé que a estas alturas estarás más que cansado de leerme y ver que me repito mucho. Que nada de lo que diga podría cambiar lo que he pasado. Ni si quiera lo que tú mismo sientes. Pero en este tiempo he aprendido que dejar heridas abiertas solo sirven para que se infecten. Así que hazlo como un favor personal y lee atentamente esta carta.
Que conste que mientras lo escribo de madrugada dudo mucho de cuándo te la daré, si es que te la doy. Porque soy una cagueta en eso de dar mis sentimientos en una carta. Y la verdad es que me encantaría poder decirte todo esto a la cara, pero son tantas cosas que creo que me quedaría con muchas cosas por decirte.

Voy a empezar desde el principio, será lo más fácil.
Te conocí un día de esos en los que tu vida parece estar asentada. Me sentí nerviosa horas antes de verte. No sabía quién sería ese chico del que tanto hablaban. Y te vi. Sonreías, incluso te tomabas la confianza de usar ese tono burlón. Llevabas un libro en la mano. Y me dijiste que si estaba nerviosa. Te mentí a decir verdad. Desde el minuto uno me habías puesto el mundo a temblar. Tu alma desprende algo que sobresale al resto. Y no lo digo por idealizarte. Pero supe verlo y con poca gente me pasa.

Recuerdo cuando nos sentamos en aquel banco en Vallehermoso y me constante todo. Sé que a estas alturas me vas a decir que ya sabes lo que vendrá ahora. Porque te lo he dicho mil veces. Pero cansino, déjame llevar a mi la cronología a mi gusto.
Retomando lo que te estaba contando... Escucharte me movió cosas muy dentro de mí. Jamás hubiera imaginado, ni mucho menos tuve la intención de quererte. Pero te vi y lo sentí. Y ese sentimiento comenzó a crecer según te iba descubriendo. Eras paz. Ansiaba cada noche que llegaras de trabajar para verte y que me pusieras tu música favorita. Imaginaba en mi cabeza la frase de Carrión: "¨Me colocaria contigo en cualquier futuro. En todas sus camas en todas las ventanas del mundo". Y así lo sentía. Contigo sentía que podía volar sin estar atada a nadie. Que me comprendías. Que te comprendía.

Durante aquellos meses te vi en momentos muy jodidos. Y claro que dudaba en ocasiones de si me querías. Cómo no iba a hacerlo si en ocasiones iban antes las drogas que yo. Pero sé que es algo que tú no puedes controlar del todo. Jamás te guardaré rencor por ello. Hubo momentos donde no super hacer frente a ciertas situaciones porque me daba mucho miedo que te ocurriese algo. Porque deseaba verte feliz. Y yo te daba, porque podía, quería, y sobre todo porque me encantaba pensar que gracias a mí habías tenido la última sonrisa del día.

Quizá tú y yo vivimos realidades distintas, pero yo sentí que a tu lado habría sido posible. Fue tan complicado. Pero no te dejaría solo nunca. Quería luchar contigo. Pero sé que no quiere sentir un cargo más en tu camino.
Siempre me quedé con la duda de poder preguntarte de si todo lo malo que dijiste de mí cuando dejaste los porros lo pensabas de verdad. Puedo asegurarte que en todo este tiempo no he pensando en ningún chico que no hayas sido tú. Porque sé de tu valía. Más aún sé lo que es sentir que eres fácil de reemplazar. Me quedé con la duda de saber si en un futuro tú estarías dispuesto a intentarlo. Pero me di cuenta de que no se puede pedir. Eso sale solo. Ojalá también pudiera desprenderte de todo el daño pasado para que pudieras volver a disfrutar el amor en todo su esplendor. Porque te prometo que el amor cura cuando te dejas querer. Y ya no hablo de una relación de pareja, si no el querer como algo humano.

Me iluminaste por dentro aquella tarde de diciembre donde me dijiste con amor: "Ahora sé donde quiero estar", y me lo decías a mí. Y como dos personas locas por huir nos fuimos a Salamanca. Nunca te lo dije pero disfruté muchísimo de aquel viaje. Lo guardaré con cariño.

Me encantaban también aquellos desayunos en Cabanillas. Nuestras cenas mientras veíamos series. Nuestros polvos a medias. Cuando nos pegábamos. Que me pidieses que te abrazase en la cama. Sentir tus manos en mi cintura. Incluso que me enseñases lo que habías escrito. Sé que es algo que solo será nuestro. Fueron momentos bonitos para mí.


Pero creo que ya es hora de que vaya al grano. Solo quería mostrar mis sentimientos de una Cristina.
Ahora llega otra.
He tenido muchos miedos contigo. Porque sé bien lo que es querer a alguien que deja de quererte y buscar con desesperación la razón.  Cuando me ocurrió sentí que una parte de mí había muerto con él. Que me quedaba vacía sin él. Y vi que no era así.
Me dio miedo dar tan rápido por miedo a agobiarte. En mi anterior relación me dijeron que dar de más hacía que perdiese el valor. Y quise ser precavida. Quería ajustarme a tus pasos.
Tenía miedo a no ser lo suficientemente lista. A que te cansases de mí. Cuando despareciste en noviembre, cosa que sé que necesitabas, pensé que yo había sido algo pasajero.
Sé que nunca has querido hacerme daño. A veces quizá necesite un te quiero de más. Aunque yo lo sabía. Porque lo demostrabas a tu manera. Y lo valoraba. No sabes cuánto.

Nunca necesité una promesa de amor eterno. Perdona mi inseguridad, solo quería saber que sentías lo mismo que yo. Porque me ajustaría a tus pasos sin parar mi vida. Porque sé llevarlo. Pero no siempre salen bien las cosas. No siempre es como uno quiere que sean.
Me martirizo constantemente por no haber sabido expresarme bien cuando debía, pero me asustaba mucho. Pensé que sabrías comprenderme y darme espacio. Al final vi que solo conseguía quemarte y comencé a dañarme la mente. Porque cada vez te sentía más lejos. Me hiciste sentir que te apagaba. Y me martirizaba porque no entendía qué fallaba en mí. Pero sé que no he hecho todo tan mal. Solo necesitaba que tú quisiera ser paciente conmigo al igual que yo lo fui contigo. Que saldríamos de esta. No que me salvases. Pero que sí quisieras estar presente y hacernos bien mutuamente en un futuro. Te soy sincera cuando te digo que algunas palabras tuyas me han dañado mucho.


Ojalá consigas encontrar el camino para dejar esta mala vida. Eres un alma buena, corazón. Sé que tu camino se encuentra completamente nublado entre miedos y vicios. Sé bien cuando estás débil. Tienes unos ojos que te delatan. Y te prometo que me muerden cada vez que los miro.
Me encantaría poder ayudarte a encontrar el camino, pero eres solo tú quien puede hacerlo. Solo espero que no sea con un susto. Pero esta vida te está matando y estás perdiendo la oportunidad de ser feliz. Ojalá hubiéramos coincidido en otras circunstancias. Me hubiera encantado hablar más días contigo. Rodearnos de Budas y lunas; escuchar a Lil Peep juntos, imaginar la galaxia proyectada en el techo. Y hablar. O simplemente disfrutar del silencio y poder escuchar tu respiración.

Una parte de mí te odia con toda mi alma, porque me has dolido. Pero hay otra, una Cristina que te escribe esta carta, que te quiere de una manera pura. Porque lo hago sabiendo lo malo y lo bueno de ti. Eres bueno, no dejes que tu luz se apague nunca del todo. Y ojalá pronto puedas permitirte el lujo de sentir al completo. Porque aunque hay cosas malas, la felicidad y el amor siempre llevan un peso tan grande que acaban tapando las feas.

Jamás te desearía el mal porque me encantaría verte tan feliz... De veras. Creo que he plasmado todo lo que me moría de ganas de decirte. Espero que no me odies por ello.
Solo quería despedirme. Porque aunque me encantaría poder seguir adelante si tu quisieras y nos hiciéramos bien, sé que ahora mismo no es posible. Y mira que cada día me levanto para ser mejor que el día anterior.
Me despido porque me duele demasiado levantarme por las mañanas y tener que asumir que ya no voy a saber nada de ti. Que ni si quiera puedo escuchar tu risa. Que me cuentes tus cosas... Ver nuestras series.
Te creí aquel día cuando me abrí ante ti y lloré. Pensé que cambiaríamos todo a mejor como tu quisiste en diciembre. Porque había ganas.


Me despido de ti porque ahora mismo siento una tristeza inmensa cuando recuerdo que ya no estás de la misma manera. Y aunque me digas que sí, ya no hablamos como antes. Aunque comprendo que tú también necesitas días de desparecer. Siento mucho por ponerme tan pesada a veces, supongo que me da miedo ser olvidada y no haber sido más que un recuerdo.

Espero poder volver en un tiempo a coincidir contigo y que ambos estemos bien. Te superaré y dejaré de quererte así, te lo prometo. Ojalá pudiera arrancarme este amor de dentro.
Deseo de corazón que encuentres el camino.
No espero en ti ningún mensaje de que has recapacitado. Sé bien que sabrás lo que hacer cuando lo sientas. Pero es hora de irme.  Solo creo que ya he cubierto un ciclo, y que ya no hay más.

Hasta pronto. Un beso. Te quiero.
Naranja.






Comentarios

Entradas populares