Ilusiones
El problema de cuando las cosas se deterioran no siempre viene de la mano del dejar de querer a alguien o no. No quiero decir que no pase. Yo de lo que estoy hablando es que la ilusión de intentar algo se desvanece. Porque en ocasiones tratamos de insistir en arreglar vínculos que se han apagado.
Desvivirte por tu proyecto o por esa persona a la que quieres. Y finalmente volver con un cacho menos de corazón.
Cuando te levantas cada día fingiendo que pasaste una buena noche. También cuando fuerzas tu sonrisa. Por cada día que te levantas pensando en que la ilusión será capaz de sanar el daño. De reavivar una llama que hace tiempo dejó de dar calor.
Porque nos da miedo levantarnos un día y tener que lidiar con las arcadas del dolor.
Que la realidad nos de una bofetada al darnos cuenta de que no volveremos a abrazar a esa persona. Que tus ojos ya no se reflejan en los suyos.
Créeme bien cuando te digo lo mucho que te entiendo. Más aún cuando me retuerzo del dolor pensando en que sabes lo que es esto.
Dudas que parecen balas en tu pecho. Resquicios de esperanza que comienzan a perder el sentido.
Y así avanzan los días. Pensando en que pasará como en las películas. Porque Joel y Clementine así lo hicieron. Porque al final mientras siga habiendo ilusión; el resto de cosas, incluso el olvido, no podrán ganar.
Soy consciente de que últimamente suelo repetirme mucho en mis textos. Siempre hablo de que fue un gusto intentar las cosas con todo mi ser. Porque al fin y al cabo, tú y tu conciencia siempre seréis uno.
Suelo tener miedo al abandono. No quiero decir que necesite a gente a mi lado constantemente, ni mucho menos muestras de afectos constantes. Pero es que desde que un día me enamoré de alguien que no me correspondió, pasé muchos días intentando buscar una razón. No entendía que podría haber hecho mal. Si yo quise. Si puse todas mis ilusiones en el tablero. Pero creo que también debemos saber en qué jugarnos la vida. Porque aunque lo sabemos, y lo hemos vivido, no siempre apostar al rojo todo de una tirada es seguro. Puedes perder. O peor aún, perderte en la jugada.
Espero no estar haciéndote entender que debes rendirte. Para nada, querida. Lo que quiero decir es que la ilusión lo es todo. Para mi la ilusión y el amor serán siempre lo que mi abuela hacía. Ansiar el reencuentro, cuidarte aunque no pueda hacerlo en su totalidad, y preparar cosas a conciencia sabiendo lo mucho que te gustará.
Sé lo que es sentir en mi cuerpo el tratar de abrazar a alguien que jamás conseguirás calar. También se lo que es hacerlo a alguien que te quiere con todo su corazón. Y en ambos casos, cielo, abrazaba una chica que tenía todas las ilusiones a flor de piel. Porque nunca sabes lo que te va a deparar.
Quiere sin miedo, querida. Llora sin avergonzarte. Aquí lo importante no es quién siente más. Si no cómo pusiste esas ganas tan grandes que tú tienes. Y créeme. Salga bien o salga mal, toda la ilusión y el amor habrán merecido la pena.
Solo espero que no te pierdas si las cosas salen mal. Pero de ser así, yo estaré contigo, como tú lo estuviste aquel día cuando mi mundo se caía.
Desvivirte por tu proyecto o por esa persona a la que quieres. Y finalmente volver con un cacho menos de corazón.
Cuando te levantas cada día fingiendo que pasaste una buena noche. También cuando fuerzas tu sonrisa. Por cada día que te levantas pensando en que la ilusión será capaz de sanar el daño. De reavivar una llama que hace tiempo dejó de dar calor.
Porque nos da miedo levantarnos un día y tener que lidiar con las arcadas del dolor.
Que la realidad nos de una bofetada al darnos cuenta de que no volveremos a abrazar a esa persona. Que tus ojos ya no se reflejan en los suyos.
Créeme bien cuando te digo lo mucho que te entiendo. Más aún cuando me retuerzo del dolor pensando en que sabes lo que es esto.
Dudas que parecen balas en tu pecho. Resquicios de esperanza que comienzan a perder el sentido.
Y así avanzan los días. Pensando en que pasará como en las películas. Porque Joel y Clementine así lo hicieron. Porque al final mientras siga habiendo ilusión; el resto de cosas, incluso el olvido, no podrán ganar.
Soy consciente de que últimamente suelo repetirme mucho en mis textos. Siempre hablo de que fue un gusto intentar las cosas con todo mi ser. Porque al fin y al cabo, tú y tu conciencia siempre seréis uno.
Suelo tener miedo al abandono. No quiero decir que necesite a gente a mi lado constantemente, ni mucho menos muestras de afectos constantes. Pero es que desde que un día me enamoré de alguien que no me correspondió, pasé muchos días intentando buscar una razón. No entendía que podría haber hecho mal. Si yo quise. Si puse todas mis ilusiones en el tablero. Pero creo que también debemos saber en qué jugarnos la vida. Porque aunque lo sabemos, y lo hemos vivido, no siempre apostar al rojo todo de una tirada es seguro. Puedes perder. O peor aún, perderte en la jugada.
Espero no estar haciéndote entender que debes rendirte. Para nada, querida. Lo que quiero decir es que la ilusión lo es todo. Para mi la ilusión y el amor serán siempre lo que mi abuela hacía. Ansiar el reencuentro, cuidarte aunque no pueda hacerlo en su totalidad, y preparar cosas a conciencia sabiendo lo mucho que te gustará.
Sé lo que es sentir en mi cuerpo el tratar de abrazar a alguien que jamás conseguirás calar. También se lo que es hacerlo a alguien que te quiere con todo su corazón. Y en ambos casos, cielo, abrazaba una chica que tenía todas las ilusiones a flor de piel. Porque nunca sabes lo que te va a deparar.
Quiere sin miedo, querida. Llora sin avergonzarte. Aquí lo importante no es quién siente más. Si no cómo pusiste esas ganas tan grandes que tú tienes. Y créeme. Salga bien o salga mal, toda la ilusión y el amor habrán merecido la pena.
Solo espero que no te pierdas si las cosas salen mal. Pero de ser así, yo estaré contigo, como tú lo estuviste aquel día cuando mi mundo se caía.
Comentarios
Publicar un comentario