Gracias
No sabes lo difícil que se me hacen empezar a escribir estas palabras.
Siento como si me hubiera arrancado algo de dentro. Siento la culpa. Siento muchísima tristeza.
Ya sabes, cariño, que nunca se me dio bien hablar en persona, porque me siento pequeña y no consigo articular palabra. Pero creo que no puedo dejar que te vayas sin antes decirte lo que fuiste para mi, lo que te aprecio.
Cuando apareciste todo mi mundo era oscuro. No había luz en aquel rincón lleno de tristeza, hasta que vi tus ojos marrones, mirándome. Queriéndome de esa manera en la que tu lo haces. Solo espero que jamás dejes de querer como tú lo haces. Que tus abrazos jamás pierdan fuerza. Que jamás dejes se contar tus cosas con esa ilusión. Mucho menos te olvides de que acabarás consiguiendo todo lo que te propongas, solo cree en ello con fuerza.
Tampoco quiero que pienses que fuiste tú el que finalmente ha caído en esto. Porque somos los dos.
Contigo nunca me sentí sola, ni mucho menos dudé de si me querían. Pero en ciertas ocasiones mi mente viaja demasiado lejos, y no consigo encontrarla. Porque cielo, no dudes jamás cuánto te he querido y cuánto te quiero. Y, ojalá, de corazón te lo digo, que desearía poderte mirar como tu me miras a mí. Me encantaría que compartiéramos ese mundo.
Con el paso de los días, ciertos parches que puse, tus intentos y mis intentos sé que han sido cuantiosos, pero ha llegado un momento en el que mi corazón no ha podido más. Y valoro cada sonrisa que intentaste sacarme, cada beso, cada abrazo. Valoro cada cacho de lo que eres tú.
Ojalá pudiera proyectar mi mente para hacerte entender cómo me siento. Me encantaría darte tanto amor como tú me lo das. Pero algo aquí dentro ya no me deja más. No me encuentro.
No sé si llegarás a entenderme. Pero quiero terminar esta carta diciéndote que tú me enseñaste qué era el amor. Y eso estará siempre conmigo. Así que espero que no me odies. Espero haber llegado a darte todo lo mejor que pude. Deseo de corazón que seas feliz. Que consigas todo lo que te propongas, porque me encantaría ver cómo creces. Ver cómo consigues todo lo que me dijiste que algún día te haría feliz.
No son palabras vacías, incluso escribiendo esto se me salta alguna que otra lágrima. Te he querido y te quiero con todo lo mejor y lo peor de mí. Has sido mi casa, mi amigo, mi confidente, mi amor. Has sido de las mejores cosas que me han pasado en mi vida. Ojalá no me guardes rencor. Te quiero.
Cristina.
Siento como si me hubiera arrancado algo de dentro. Siento la culpa. Siento muchísima tristeza.
Ya sabes, cariño, que nunca se me dio bien hablar en persona, porque me siento pequeña y no consigo articular palabra. Pero creo que no puedo dejar que te vayas sin antes decirte lo que fuiste para mi, lo que te aprecio.
Cuando apareciste todo mi mundo era oscuro. No había luz en aquel rincón lleno de tristeza, hasta que vi tus ojos marrones, mirándome. Queriéndome de esa manera en la que tu lo haces. Solo espero que jamás dejes de querer como tú lo haces. Que tus abrazos jamás pierdan fuerza. Que jamás dejes se contar tus cosas con esa ilusión. Mucho menos te olvides de que acabarás consiguiendo todo lo que te propongas, solo cree en ello con fuerza.
Tampoco quiero que pienses que fuiste tú el que finalmente ha caído en esto. Porque somos los dos.
Contigo nunca me sentí sola, ni mucho menos dudé de si me querían. Pero en ciertas ocasiones mi mente viaja demasiado lejos, y no consigo encontrarla. Porque cielo, no dudes jamás cuánto te he querido y cuánto te quiero. Y, ojalá, de corazón te lo digo, que desearía poderte mirar como tu me miras a mí. Me encantaría que compartiéramos ese mundo.
Con el paso de los días, ciertos parches que puse, tus intentos y mis intentos sé que han sido cuantiosos, pero ha llegado un momento en el que mi corazón no ha podido más. Y valoro cada sonrisa que intentaste sacarme, cada beso, cada abrazo. Valoro cada cacho de lo que eres tú.
Ojalá pudiera proyectar mi mente para hacerte entender cómo me siento. Me encantaría darte tanto amor como tú me lo das. Pero algo aquí dentro ya no me deja más. No me encuentro.
No sé si llegarás a entenderme. Pero quiero terminar esta carta diciéndote que tú me enseñaste qué era el amor. Y eso estará siempre conmigo. Así que espero que no me odies. Espero haber llegado a darte todo lo mejor que pude. Deseo de corazón que seas feliz. Que consigas todo lo que te propongas, porque me encantaría ver cómo creces. Ver cómo consigues todo lo que me dijiste que algún día te haría feliz.
No son palabras vacías, incluso escribiendo esto se me salta alguna que otra lágrima. Te he querido y te quiero con todo lo mejor y lo peor de mí. Has sido mi casa, mi amigo, mi confidente, mi amor. Has sido de las mejores cosas que me han pasado en mi vida. Ojalá no me guardes rencor. Te quiero.
Cristina.
Comentarios
Publicar un comentario