Caminando

De las mejores cosas que he aprendido en todo este tiempo, es que para bien o para mal las cosas van a seguir avanzando. Con o sin ti. Porque nada va a esperar. Nada ni nadie hará las cosas por ti.

Es simple. No todo el mundo tiene la intención de cuidarte como lo harías tú. Jamás te daría las oportunidades que tú les das a ellos. 

Solo es que a veces siento que me meto en un tornado de cosas por hacer y de promesas por cumplir que se salen de mi alcance. Porque no es lo mismo la fuerza de la ilusión con la que se promete, que la fortaleza con la que se hacen las cosas. 

A veces creo que peco mucho de pedir tiempo muerto. Como si realmente la gente te esperase. Porque no está para indecisiones. Ni para dentro de un rato. Todo para ahora. Todo para ya.
¿Y yo cuándo? Me pregunto siempre. Si es que cuando lo intento me acusan de perderme en mi mente. De perderles. 

Porque no. De verdad que es una absoluta mentira. Que si tú paras nadie va a esperar detrás de ti. Poca gente o casi nadie. Una pena que no seas de su propiedad. Una pena también que yo sea muchas veces el problema. Por no saber decir nunca que no a tiempo. 

Y esto con todo. Si no haces nada, las cosas no se harán solas. Si no lo intentas a pocos, jamás verás el tallo de lo que siembras. Sino inicias nada. No obtendrás nada. 
Así que lo único bueno que me llevo de la ansiedad es que, a pesar de abandonar cada día y resucitar otros, he ido haciendo mi vida y proyectos con normalidad y con constancia. Y con esa constancia llegaron los resultados. Y aprendí que quedarse parado era definitivamente perder todo. Que aunque fuera poco, ya era algo. 

Solo quiero decirte con esto, que si necesitas parar, para. No para siempre. Pero si para sanarte. Sé que en muchas ocasiones no ves bien a quienes tienes a tu lado. Suele ser miedo. También malas compañías que te venderían. Que no piensan en ti nunca. Simplemente piensa en el tiempo que has dedicado a esa gente. Y piensa en las otras personas que llevan meses detrás de ti para verte. 

Te lo digo porque yo no lo hice. Ni siquiera lo entendí hasta hace poco. Siendo sinceros suelo sentirme la mayor del tiempo sola, si no llega a ser por unos pocos. Y lo reconozco, yo me aislé, pero el resto no hizo nada cuando eso ocurrió. 

Cuídate mucho de esas personas que dicen ser tus amistades y según te giras solo ven maldad en ti. Tu ansiedad no te define. Yo sí te creo cuando me dices que te han hecho daño de veras. Lo sé por cómo te duele cuando me lo cuentas. 

Si encuentras las fuerzas un día, amárralas con fuerza y huye de aquí. Huye por ti. 

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