De revista

Me gustaría ser esa chica que todos esperan. Esa clase de mujer que parece sonreír siempre y sabe hacer frente a sus problemas. Pero no lo soy. No soy lo suficientemente valiente. Ni mucho menos bonita.
Que yo también lo intento. Comprenderme quiero decir. Yo hago todo el trabajo cada día, y aún así muchas otras noches lloro por no conseguirlo. Por no conseguir ser eso que vosotros pensáis que soy. Porque no os alcanzo. Porque yo no puedo.

Pero hay veces en las que siento que no es así. Que todo lo que decís es verdad, y que es hasta bonito verme reír. Incluso escuchar ese humor tan rebuscado que tengo a veces. Solo espero que no tengas en cuenta mis altibajos. También espero que no tengas miedo, de mí.
Y te lo prometo. Te prometo que siempre lo intento aunque lo haga quejándome. Que eso no te quepa la menor duda. Aunque también te digo, me gustaría ver todo aquello que proyectáis en mí, y que yo nunca sé ver. Quizá nunca me he sentido lo suficientemente buena, como para que alguien vea algo bonito en mí.

Así que perdonadme cuando os absorbo en mi mundo, y proyecto sobre el cielo una burbuja oscura que me encierra. Que me asfixia. He oído decir por ahí, que la culpa es mía por no saber quererme. Lo dicen los que dicen apoyarme y, a su vez, murmuran a mis espaldas. Porque ser yo no es bonito, claro. Porque todo esto es una excusa. Ingenuos.

Intento quedarme con lo bueno. De verdad que siempre lo llevo presente conmigo. Pero no siempre es tan fácil creer a la realidad, cuando tu cabeza lucha contra algo que existe, pero que jamás llegará a ser real en mi mundo. Aunque también lo siento por decepcionaros. Porque esperáis de mí que tenga la capacidad de poder con los estudios y con mi cabeza. Y no puedo. No es lo mío. Y pensando en eso, vuelvo a caer en el pozo de sentirme una decepción. Una vez más.

Ojalá pudiera saber qué me pasa aquí dentro. Curarme. Y saber de una vez que es eso  que veis en mí. De verdad, lo deseo con fuerza.


Comentarios

Entradas populares