Belle
Antes de nada quiero pedirte que dejes de llorar y prestes atención a esto que te voy a decir. Eres bonita. Y no lo digo por cumplir. Lo digo porque sé como eres, porque me he tomado la molestia de conocerte.
Sé que muchas veces te miras en el espejo y lloras durante horas delante de él, porque lo que te devuelve no te gusta. Porque aprendiste que eso no era bonito. Y, corazón, ojalá aprendieses a ver más allá de un canon y dejar de ver lo que otros quieren ver, por lo que tú eres en realidad. Me jugaría lo que hiciera falta, pondría la mano en el fuego a que seguro que habrá alguien que sepa quedarse embobado con tu sonrisa, que quiera besar cada cachito de tu cuerpo, y que te quiera. Pero que te quiera de verdad.
Te comparas con otras chicas, solo porque un día alguien te dijo que tú no eras lo suficientemente bonita. ¿De verdad alguien puede decidir el valor que tú tienes? Porque lo que tú vales y lo que tu transmites, no entiende de tallas; de kilos; ni mucho menos de perfección. Tu valor jamás se medirá en piropos, en likes de Instagram o declaraciones. Te lo digo porque te he visto hablar de las cosas que te gustan, de cómo se te ilumina la mirada cuando así lo haces. También te he visto sonreír y regalar sonrisas, o incluso ocultar tu llanto. Así que te puedo asegurar que habría que estar ciego para no quererte. Para no querer conocer todo tu ser. Porque el cuerpo de una mujer es precioso, siempre es arte en todas sus variantes.
Así que no le hagas caso cuando dice que tú no eres lo suficientemente bonita. Que hay mejores. Sé mejor que nadie cómo de grande es tu corazón, y más aún cuanto habrías luchado por él y por hacerle feliz. Pero mientras tú le mirabas, él no tenía ojos para ti. Y por raro que suene, ya que hablamos de físicos, el ciego ha sido él. Por tener delante a una chica que le hubiera querido hasta las últimas consecuencias. Porque sé que tú le hubieras abrazado cada noche en el que su mundo se desmorona. Sé también que le hubieras llenado el cuerpo a besos, y que le habrías mirado eternamente con esos ojos tan bonitos que tú tienes. Solo espero de corazón que no pierdas ese brillo en la mirada, ni mucho menos dejes de mostrar a la gente tu bondad, tu cariño, tu alegría. Así que después de escribirte esto, espero que estés pensando lo mismo que yo, y es que, no me cabe ninguna duda cuando te digo, que siempre fuiste y serás lo suficientemente bonita.
¿Sabes? Yo también lo pensé cuando él se fue. Pensé que nadie me iba a querer. Que otras eran demasiado bonitas y que yo, en realidad, era una chica más. Una chica de las que te cruzas por la calle y olvidas. Porque las había más perfectas, pensé. Más altas, con mejor cuerpo. Ya sé que tardé tiempo en aprender a darme cuenta, de que no eres lo que haces sentir visualmente, sino lo que haces sentir en la mente y en el corazón de alguien.
Y me comparaba, porque sentía que había otras chicas que me daban mi vueltas. Que yo no era suficiente. Pero no era eso. Siempre fui suficiente. Pero él, estaba ciego.
Sé que mis palabras jamás serán las más bonitas, que no escribo ni de lejos como lo hacen otros... Lo único que siempre pretendí es hacer sentir algo. Espero que haya sido así. Espero haberte hecho ver la realidad. Ojalá no lo vuelvas a dudar.
Att: Cristina
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