Takotsubo

Como si una jarra helada hubiera caído sobre tu sien y, el tiempo, se hubiera parado completamente.  Nunca creíste que ese día llegaría, porque estuviste buscando la solución al problema con todas tus fuerzas y te quedaste a las puertas de intentarlo. Quizá siempre es demasiado tarde, cuando te das cuenta de que hay cosas que siempre han sido cosa de dos, y tú, hacía tiempo que caminabas solo.

Miras la pantalla de tu móvil fijamente, y su rostro en la pantalla te remueve las entrañas; parece como si todo siempre hubiera ido a velocidad de vértigo y ahora no sabes qué hay después de esto, de esta pausa que hace tu mundo trizas.  Y por fin reaccionas, aunque sientes como si una parte de ti se hubiera ido con la otra persona. Mientras tú te quedas paralizado y apartado a un lugar de la acera. Viendo con resignación cómo has pasado de ser el protagonista de la historia, a quedar relegado, como aquel personaje que una vez estuvo y ya nadie echa de menos. Te enfrentas a todos los momentos, y buscas con ansias cuál fue el error que os dinamitó. Pero cuando alzas la vista al frente, ya no está. Ni siquiera su foto, ni recuerdas su olor. Supongo que, a veces, cuando en nuestros adentros batallamos guerras, no nos damos cuenta de que a nuestro alrededor ya hay alguien de tenía pensado irse.

Decidís volveros a ver, con las mismas ganas, pero no con las mismas fuerzas. Después de todo, ninguna de tus plegarias para solucionarlo surtieron efecto. Porque ya no es la misma persona de la que te enamoraste, porque ya no entras en su planes. Ya no te espera.
Así que es ese el momento de no retorno, donde te retuerces de dolor al pensar en toda la ilusión que pusiste. Con la sensación de volver con un trozo menos de corazón y las manos vacías a casa. Es entonces cuando empaquetas entre lágrimas todas aquellas ilusiones; guardas sus regalos, vuestras últimas fotos e intentas guardar contigo su último beso.

Es probable que entienda de qué dolor me hablas, cuando dices que te arde el pecho.
Aunque también sé,  más aún, que hubieras deseado con todas tus fuerzas un final distinto. No siempre las personas se encuentran en el momento correcto. Pero ¿quieres que te diga otra cosa? Quédate con los momentos en los que te hizo sentir vivo, porque eso jamás conseguirá borrarlo. Y aunque ahora sientas que el mundo se te hace trizas, espero de corazón que no pierdas ese brillo en los ojos, y mucho menos la ilusión. Sigue siendo la misma persona de siempre; ríe y escribe, quiere y abraza. Tu corazón, aunque ahora roto, sigue siendo igual de bonito y volverá a tener las mismas ganas de latir y acelerarse. Porque todo fue único, para bien o para mal.

Ojalá vuelvas a brillar pronto.





Comentarios

Entradas populares