Teatro
¿Quién hay después del infierno? ¿Y después del "me gusta" en las redes? De verdad, mírame a los ojos y dilo, ¿realmente hay alguien? Porque yo últimamente veo muchos seguidores, pero pocas personas que realmente se alegren cuando las cosas te vayan bien o simplemente te tiendan la mano si caes. Sólo veo caretas que muestran la mejor cara. Esos "hermana", que se olvidan según te giras y los cuales se clavan como puñales a tu espalda. Aún sabiendo todo lo mejor que diste, un fallo dejará siempre marca.
Porque gusta vivir bajo el filtro del "todo irá bien" y el "aquí todos somos felices". Pero nadie se abre en canal, ni mucho menos, muestran su faceta original sin subir el brillo; se limitan a recortar de sus vidas y sus fotos, aquello que estorba y no va acorde a sus "valores", los cuales adaptan a la moda.
Supongo que lo triste de esto, es que cada vez es más fácil eliminar de nuestras vidas y nuestras redes a cualquiera, porque algo se borra y finalmente desparece su rastro, como si nunca hubiera existido. Nos estamos quedando embobados.
Así que, supongo, que deberíamos tener cuidado de quienes nos abrazan, porque pueden ser las mismas que nos apuñalan. Aquellas que te invitan a su casa durante años y no dudan en darte la patada, porque has dejado de importar, porque simplemente ya no eres la misma boba que se dejaba manipular. Dejaré pues, que me coman las hienas. Porque sé que los que me quieren incondicionalmente, estarán ahí.
Por eso no lucho como antes; la primera vez que te dan la patada corres a solucionarlo, a la quinta, ves que nunca importaste lo suficiente. Nunca estuviste en el juego. Siempre, fuera.
Porque gusta vivir bajo el filtro del "todo irá bien" y el "aquí todos somos felices". Pero nadie se abre en canal, ni mucho menos, muestran su faceta original sin subir el brillo; se limitan a recortar de sus vidas y sus fotos, aquello que estorba y no va acorde a sus "valores", los cuales adaptan a la moda.
Supongo que lo triste de esto, es que cada vez es más fácil eliminar de nuestras vidas y nuestras redes a cualquiera, porque algo se borra y finalmente desparece su rastro, como si nunca hubiera existido. Nos estamos quedando embobados.
Así que, supongo, que deberíamos tener cuidado de quienes nos abrazan, porque pueden ser las mismas que nos apuñalan. Aquellas que te invitan a su casa durante años y no dudan en darte la patada, porque has dejado de importar, porque simplemente ya no eres la misma boba que se dejaba manipular. Dejaré pues, que me coman las hienas. Porque sé que los que me quieren incondicionalmente, estarán ahí.
Por eso no lucho como antes; la primera vez que te dan la patada corres a solucionarlo, a la quinta, ves que nunca importaste lo suficiente. Nunca estuviste en el juego. Siempre, fuera.
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