Cristal
Cierro los ojos y siento como si un montón de cosas, vinieran directas hacia mis ojos y me quisieran atravesar; una fuerza interior que busca llegar hasta lo más profundo de mi ser y finalmente apoderarse de mi cordura. Hablo de mi mente, que inquieta, viaja entre un cúmulo de paranoias que arañan mis recuerdos y me hacen retorcerme de dolor. Son pensamientos que me desgarran las entrañas y me provocan ganas de llorar. Es como si mi cabeza ya no me perteneciera.
Me da pánico pensar en la posibilidad de que siempre será igual, y en que jamás podré llevar una vida sin temer mi mente. Sin temerme. Y quizá no lo hablo con nadie, porque me da demasiado miedo reafirmar mi teoría de que, al final, tenían razón aquellos que decían que estaba perdiendo la cordura entre tanto pensamiento. Entre aquel pesimismo que camuflaba un <<socorro>>.
Me levanto con el corazón acelerado y la sensación de haber tenido un mal sueño, como si estuviera en una carrera continua a contrarreloj. Supongo que sigo teniendo los mismos miedos. El miedo a levantarme un día por la mañana y ver que todo cae sobre mí; algo que pude haber remediado y no hice más que empeorarlo.
Y nadie lo entiende, ni si quiera yo sabría explicarlo. Sólo sé que a veces no me encuentro y me presiono a hacerlo, con tal de llevar la vida normal que tanto me inculcan. Al fin y al cabo, todo continua y nadie te espera. Supongo que tengo el temor de quedarme un día parada y en mis adentros pensar, que quizá todo es mejor así.
Todo por no querer mirarme al espejo, por si acaso no me reconozco.
Comentarios
Publicar un comentario