Fuera de tiempo



Quizá, a veces, sólo necesito que todo pare. Aunque sea por un instante.
Dejar de escuchar el incesante sonido de las ruedas del tren sobre las vías; 
volver a sentir el calor de un abrazo sin prisas y sin pensar en los:" Ya nos veremos". 
Dejar que la tormenta que hay a nuestro alrededor, me empape de su insaciable caos y me rompa con toda su violenta forma de arrasar. 

Tengo miedo de que quizá sea demasiado tarde, o demasiado pronto para pedir tiempo muerto y volver a sentirme, a mí. Porque hace meses que fui perdiéndome en ese círculo vicioso de promesas a mí misma que jamás he cumplido. 

Me he limitado a pegar tiritas  en rotos, como a expensas de que se curen; mientras no dejo de hurgar en la herida. Porque si no duele ¿no existo? 
Necesito tiempo, y de verdad que esta vez no quiero malgastarlo, me he cansado de entregarlo y volver siempre con las manos vacías.
Me duele el alma, mamá. Ojalá pudiera explicarte qué siento aquí dentro.
Necesito tiempo, porque he llegado a pensar que continuo por la inercia de la rutina; esa maldita rutina que me arrastra a noches de tristeza.

El aceptado e ignorando sin sentido, de continuar por aquello que está bien visto. 
Hace tiempo un profesor me dijo: "Hagas lo que hagas, que sea porque realmente te hace feliz a ti, y no al resto".

Y ojalá que vuelva a ser yo, para satisfacerme y aprender a quererme.
Que ya es hora. 







Comentarios

Entradas populares