Luz



Tener ansiedad y depresión es como cargar con una mochila muy pesada, donde hasta la actividad más simple parece pesar el triple.
Y el tiempo, a veces,
p a s a   t a n   l e n t o.


Supongo que aún después de tanto tiempo se me hace difícil hablar de ella, a pesar de poder decir que es una fiel compañera. 
La ansiedad me acompaña a cualquier lugar al que vaya, y es que nadie nunca antes había conseguido hacerme tanto daño. Es como un pequeño monstruo que te devora por dentro. 

¿Realmente merezco esto? Era de las preguntas que más me repetía, y es que dudaba de si yo era merecedora de que alguien me quisiera. Porque realmente me sentía miserable. No sentía las penas ni las pérdidas como debía, y las alegrías no me hacían sentir como antes.

Ya no me sentía, yo.

Y realmente me preguntaba a mí misma, cómo había podido cambiar en tan poco tiempo. Incluso había gente que decía, que no querían que la chica alegre, la que regalaba abrazos,  se perdiera entre tanto dolor. 
Una vez me dijo mi madre que no entendía como en un cuerpo tan pequeño, cabía tanta tristeza. 


¿Sabéis qué es lo peor? Que a veces sin quererlo la ansiedad, se lleva consigo a todos los que están a tu alrededor porque solo piensas en aislarte, pensando que así harás menos daño.
Y ahí empiezan los: "No, hoy no puedo", "Estoy muy ocupada últimamente", "No contesto porque no hago caso al móvil"... Y un largo etcétera que podría decir de Pe a Pa. 
Meras excusas con tal de no decir que te duele todo demasiado, como para salir de la cama. 

Te da miedo pedir ayuda, porque crees que la gente pensará que estás loco, o que simplemente eres un pesimista de esos, que se van lamentando por cosas y llaman tristeza a no poder hacer una cosa que querían o no comprarse algo que deseaban. Como si algo material llenara su vacío existencial.

Hablo de miedo a ser juzgados, porque las enfermedades sociales, perdón, MENTALES;  suelen ser algo tabú. Supongo que más bien porque hasta hace poco, nadie ha tenido la valentía de querer aprender de una persona con una enfermedad mental.
Y por favor, llámalo por su nombre, que no por ello vas a dejar de ser merecedor de ser feliz y de tener gente a tu alrededor.

¿Sabes un secreto? Me dijeron que la ansiedad o la depresión, depende únicamente de ti; o eso dicen los ignorantes. Pienso que al igual  que alguien se rompe una pierna y vuelve a rehabilitación, necesitando el apoyo de alguien, que frene su posible caída o ayude a paliar el dolor. Porque todos merecemos que alguien nos quiera, en la salud y en la enfermedad. 
Y de verdad te aseguro, que el mundo está lleno de ignorantes que te dirán que tu "pesimismo" (vuelta al desconocimiento de la propaganda Living la vida Wonderful), se curará con un cambio de actitud. Pero seguro que nadie de esas personas, se habrá parado un solo segundo a preguntar qué es lo que sientes y menos aún, ¿qué te duele tanto dentro? Y es que el miedo, que sientes a acabar solo por tu lucha interna ciega tanto, que haces justo lo contrario, aislarte.

¿Por qué tenemos tanto miedo a pedir ayuda?

Durante muchos días he pensado que realmente estaba cerca del final, solo porque creía haber perdido el juicio (como si con la ansiedad perdiéramos algo).

He dudado de quién era, de por qué era así, de si en realidad quería continuar con mi vida. Me echaba para atrás la idea de pensar, que el resto de mi vida dependería de mi mente y los miedos que me quisiera generar. Porque alguien como nosotros, teme cosas que aún no han pasado y que en la mayoría de casos, jamás pasará. Te centras tanto en el supuesto futuro, que te olvidas de disfrutar lo que sientes ahora. 
Y claro que he sentido en mi carnes, el pensar que mi final debía ser ahora, porque para mi no existía un después. Pero es que más tarde comprendí que en ese después que para mi no existiría nunca, habría gente que me quería, esperando un mensaje de: "Llegué a casa bien, te quiero".
Porque aquel momento vi que desapareciendo yo, me llevaría a aquellos que me quieren conmigo. 

Y de repente, te encuentras entre la opción de seguir buscando el fondo o encontrar la manera de salir. Y sí, para los listos de turno que ya les veo venir, el que tiene que salir del pozo eres tú, pero también debes apoyarte en quienes te quieren; que si de verdad lo hacen, te van a esperar el tiempo que haga falta.

Cuando tienes ansiedad, buscar la calma en la sencillez de las cosas, suponen un ápice de esperanza. A veces son paseos en soledad o abrazos que te iluminan la cara. 

Y de verdad, tómate el tiempo que necesites y hazlo de verdad. Piensa en qué es lo que realmente necesitas, porque a veces somos especialistas en boicotear nuestra vida, rodeándonos de gente que se esconden tras frases como: "Haz esto o te vas a quedar solo", "Haz lo que quieras pero..."
Yo ya os adelanto que quien realmente te quiere, jamás pondrá condiciones para estar con vosotros. 

Mira yo sé que ni de lejos, voy a ser ese ejemplo a salir, porque hay mil influencers de esos que alardean sobre SU superación supersónica en la vida, donde te venden mil libros de cómo ser feliz. Cuando la felicidad es más bien una emoción temporal, pero hemos de encontrar el equilibrio. 

Tu ansiedad no podrá contigo. Como decía la canción de Sabina: "19 días y 500 noches", que serán muchas noches las que tardes (o no),  puede que caigas o que te levantes y vuelvas a caer en picado, pero siempre podrás volver a intentarlo.  Porque tu ansiedad aprieta, pero no ahogará nunca. 
Y si decides medicarte hazlo, porque tu número de pastillas o de terapias no definirán tu fortaleza. Dile a esos que puedan poner en duda tu debilidad, que pasen una operación sin calmantes, a ver quién de aquí es más débil.

La ansiedad, es algo que a simple vista no se ve, pero que puede doler como cualquier otra enfermedad y que necesita tratamiento. Y de verdad, ya sé que he reiterado en exceso durante este texto en que pidas ayuda; pero espero que jamás sientas que tu vida no debería tener un mañana. 

Saldrás de esta, te lo prometo.





Si conocéis a alguien con ANSIEDAD, DEPRESIÓN, IDEAS SUICIDAS U OTROS TRASTORNOS, siempre acompañad a estas personas durante el proceso aunque pueda resultar duro y POR FAVOR, pedid ayuda a profesionales en caso de que sospechéis de que una persona quiera poner fin a su vida.
 Teléfono de la Esperanza ha activado el número móvil 717 003 717.

"En España se producen 3.602 fallecimientos anuales por suicidio o, lo que es lo mismo, 10 personas se quitan la vida cada día."








Comentarios

Entradas populares