Mi nirvana

Sé que todo está ahora mismo fuera de mi alcance.
Hace meses que no me reconozco en el espejo, en el mismo donde me solía mirar y sonreía como una boba. No queda rastro de lo que yo era antes. Ni si quiera mi pelo es el mismo.

Durante todo este tiempo me he ido alejando de gente que realmente me quería, quizá por miedo a hacerles daño y a preocuparles.
He dicho frases de las cuales me arrepiento y realizado actos que jamás repetiría. Y no, no he aprendido aún, si es eso lo que os preguntáis.
Me encontré en un momento donde todo se pausó completamente y donde el tiempo no avanzaba.
Y realmente me sigue dando miedo pensar que jamás conseguiré ser feliz. Quizá siempre nos han puesto las expectativas demasiado altas.

Cuando me preguntan que qué cambiaría de mi vida siempre respondo que mi ansiedad
Y no es tan fácil como parece, que luego siempre me viene algún listo. Hablo de lo doloroso que es padecerla. Porque sientes que el tiempo se ha parado y que no saldrás de esto. Crees que estás en un bucle y dudas de lo que eres, de lo que sientes y de lo que tienes.
 Durante este tiempo he tenido pensamiento muy malos y dolorosos, los cuales no podía controlar, pero lo que más me aterrorizaba de todo era acabar sola, porque ¿quién querría a alguien inestable?

Simplemente pasa algo que te hace pensar ¿merece la pena seguir?
Y sí, la merece. Aunque lamento mucho decirte que quizá no sea a la tercera, porque sea la vencida y esas frases de falsa esperanza que te dicen. Quizá sea a la séptima o a la quincuagésima, pero en el instante en el que tengas ante tus manos esa paz mental que llevabas tiempo ansiando, en el momento en el que te sientes en una terraza con unos amigos a tomar una cerveza, y sientas como la brisa acaricia tu piel; o en el momento donde veas a tu madre sonreír, pienso que ya sólo por eso, por ese instante habrá merecido la pena seguir.
Aunque sea sólo por un día o un instante todo habrá merecido la pena.

Ojalá jamás desees que llegue tu final, porque eso significará que ya no habrá más y siempre quedará en el aire el "qué hubiera sido sí..."
Y si ya no te quedan razones, si ya no hay fuerzas, me sentaré a tu lado hasta que las recuperes como tú hiciste algún día conmigo.



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