Hasta siempre

Siempre he odiado las despedidas.  
Nunca he creído mucho en los "hasta luego" o en los "nos veremos". 
 Porque, al fin y al cabo, la vida cuando separa dos caminos es para no juntarlos de nuevo. 
Supongo que, aunque a veces odiemos la rutina, nos encariñamos tanto de ella que cuando desaparece la echamos de menos.  
Es quizás un caso de Síndrome de Estocolmo ¿no? Al final estableces un vínculo con aquello que te ha retenido durante días, incluso años.  
A veces no sé si cuando algo se termina, lloras porque sabes que nada volverá a ser igual, o simplemente porque tienes miedo al inicio de una nueva etapa.  
Creo no hay cosa más dolorosa que ver a alguien a quien lloras, mirándote y tratando de guárdate en su memoria por si no te vuelve a ver más. 
Poco a poco veo cómo se van cerrando círculos a mi alrededor, y no lo negaré, me alegro. 
Pero quizás a veces somos tan egoístas de querer retener a alguien porque no queremos que se vayan, aun sabiendo que libres serán felices. Aun cuando nosotros estemos condenados a desparecer de su camino.  
 Me despido de ti, dándote las gracias por todo lo que me has enseñado. Por ser mi segunda abuela, por cuidarme y quererme como si fuera de tu misma sangre. 
Por darnos una casa, una comida y un apoyo cuando lo necesitábamos. 
Pero hoy todo ese amor que me has dado, te lo envío a ti, para que sea más feliz ahora. Para que vivas la vida que realmente has merecido siempre y quepor problemas de dinero yde saludno has podido disfrutar. 
Quizás soy demasiado joven para decir esto, pero aquí siempre vas a tener una casa. 
Aquí siempre te vamos a querer por lo que eres. Vuela libre, pequeña.  

Comentarios

Entradas populares